

Bruxismo diurno. Se
define como el apretamiento o frotamiento de los dientes, a veces
inconsciente, pero, generalmente, consciente.
Suele estar relacionado con otros tics o manías como comerse
las uñas o morderse los labios, y es frecuente que se produzca
cuando se está concentrado: trabajando, estudiando e incluso
conduciendo.
Bruxismo nocturno. Totalmente involuntario.
Se produce mientras se duerme. Puede tener lugar por apretamiento
o friccionamiento y puede ser el causante del cansancio muscular
o dolor de cabeza que aparece al levantarse de la cama y de la contractura
de los músculos del cuello.
Bruxismo céntrico o de apretamiento. Se
aprietan los dientes por una contracción muscular. Estos
no llegan a desgastarse, pero la mandíbula tiende a cargarse
en exceso, provocando contractura muscular asociada a molestia y
dolor.
Bruxismo excéntrico o de frotamiento. Los
dientes rechinan produciendo un desgaste dentario mayor, aunque
los dolores de tipo muscular apenas son apreciables.
Bruxismo diurno y nocturno: Tiene lugar en cualquier
momento del día, es el más dañino y el que
provoca mayores problemas.
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