

A diferencia de la caries dental y las enfermedades de la encía
(gingivitis y periodontitis) en las que la prevención juega
un papel importantísimo, el bruxismo es un hábito
de difícil prevención.
Nuestras acciones preventivas irán encaminadas
principalmente a reducir las posibles consecuencias del hábito
de apretamiento y rechinamiento.
La reducción del estrés y el control
de la ansiedad puede disminuir el bruxismo.
Diagnóstico
La historia clínica (anamnesis y ficha clínica)
Exploración clínica (signos y síntomas)
Modelos de estudio (impresiones del maxilar y mandíbula
para efectuar los moldes y montarlos en el articulador para el análisis
de la oclusión).
Estudios radiológicos.
La principal dificultad de esta disfunción
es su diagnóstico. Al tratarse de un acto inconsciente,
que se realiza al margen de las habituales acciones en las que se
mastica o se deglute y, en la mayoría de los casos, durante
las primeras horas de sueño, muchas veces no se pone remedio
hasta que los daños en la cavidad bucal son evidentes. “Su
prevención es difícil, pero se pueden evitar sus consecuencias
tratándolo a tiempo”
El bruxismo puede tener una gran influencia en la
irritabilidad del Sistema Nervioso Central y en el mecanismo de
iniciación de la jaqueca.
Se recomienda una revisión periódica
con el dentista cada seis meses (según la O.M.S., organización
mundial de la salud)
La clave es el diagnóstico precoz, el objetivo
de las férulas es evitar el desgaste dentario y descontracturar
la musculatura.
Es importante la colaboración y comprensión
de este tema por los pacientes para asumir voluntariamente un cambio
de hábito.
Para
solucionar su problema contáctenos.
DR. VLADIMIR GLASINOVIC S.
Especialista de Post Grado U. de Chile
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